El Axé
como concepto no se trata exactamente de un género o movimiento musical, al menos no fue creado para esos efectos. Axé es
un saludo religioso usado en Brasil desde hace muchos años en el candomblé y en la umbanda (culto religioso bahiano), su significado:
energía positiva.
La expresión Axé Music fué creada por el
periodista Hagamenon Brito para describir un nuevo ritmo que comenzó a invadir el Brasil en los años noventas. La cuna de
este nuevo movimiento fue la ciudad de Salvador, al norte del país. Los artistas locales aburridos de la propuesta músical
de aquellos años totalmente estigmatisada tipo made in brasil, crearon una fusión de ritmos provenientes del nordeste del
país, y esta mezcla de sonidos caribeños y africanos se tradujo en un pegajoso ritmo que en poco tiempo se expandiría al resto
del país, todo esto a partir del año 1992. Despues de que la cantante, Daniela Mercury llegara al Sudeste de Brasil con su
show, el ritmo explotaría nacionalmente, O canto da cidad, se titularía su trabajo y en poco tiempo todo lo que vendría de
Salvador comenzaría a ser llamado Axé Music. La musica popular brasilera comenzaba a dar un insospechado giro.
Los orígenes
Las orígenes del ritmo Axé estan en los
años 50 cuando Dodô y Osmar empezaron a tocar el frevo pernambucano en rudimentarias guitarras eléctricas (bautizadas de guitarras
baianas) arriba de una fobica en movimiento (un Ford 1929). Nacía allí el TRIO ELÉTRICO, atración de los carnavales que crece
cada vez mas incluso hasta nuestros dias. Ellos tocaban ritmos africanos como el Ijexá y brasileños como el Maracatú y el
Samba. Una poderosa mezcla llena de sabor compartida alegremente.
La ciencia de hacer la música Axé estaba
en hacer poco caso de las dificuldades de la vida, mirando las cosas desde una perspectiva solamente positiva y feliz, actitud
característica del pueblo de Bahia convirtíendose
en un estilo de vida donde uno solo pone las energias en ser feliz.
Comienza la fiebre
Al inicio, a los artistas de Salvador no
les agradó mucho el término pues les sonaba algo peyorativo, sin embargo al poco andar se dieron cuenta que este movimiento
tendría una identidad musical muy fuerte y el nombre se transformó en sinónimo de música muy rítmica y contagiante, un verdadero
carnaval.
La Banda Beijo, del vocalista Netinho, simplemente
tuló de Axé Music a su disco de 1992. Con impulso e interés de los medios este CD rápidamente dominó las radios de todo el
país (un carnaval fuera de epoca muy atractivo para el alegre pueblo Brasilero).
Mezcladas con el calor de la multitud, las
músicas Axé fueron responsables por una tendencia musical que provocaría un cambio cultural en todo el Brasil en esta epoca.
El año de 1998 fué particularmente feliz para los baianos: Daniela Mercury, Banda Eva, Chiclete com Banana, Araketu, Cheiro
de Amor y É o Tchan vendieron juntos nada menos 3,4 millones de discos. El ritmo Axé había llegado para quedarse.
Sería el grupo Gera Samba quién podría el
elemento clave para transformar este ritmo en un atractiva propuesta que no dejaría a nadie indiferente. La mezcla del fuerte
ritmo con pegajosas y creativas coreografías provocaría todo un cambio cultural en el país. Todo el mundo bailaba la Axé music
y cada artísta en sus propuestas incluiría bailarines que candenciosamente representarían sus coreografías al ritmo del Axé.
La muisca también tendría ahora forma.
Sería el grupo Et o than quien marcaría
una fuerte diferencia. Una poderosa propuesta musical con tres bellos bailarines serían suficientes para colocarse en el primer
lugar de las listas de popularidad. Provocándose un curioso fenómeno: los propios bailarines se convertirían en las verdaderas
estrellas del show, mucho mas allá que los musicos de la banda. Y aprender las coreografías sería el desafío obligado para
todos los jóvenes y especialmente los niños. Miles de grupos de baile comenzarían a crearse en torno a este fenómeno.
En el año 2001 sería Flaviana Seeling, una
joven bailarina proveniente de la ciudad de Curitiva al sur de Brasil, la primera en exportar este concepto con éxito fuera
del territorio nacional, viajando tímidamente con su grupo por tres días en bus hasta Chile, el lejano país andino que recibiría
con sus brazos abiertos a los Axé Bahia, el fenómeno internacional comenzaba a extenderse rápidamente por el mundo.